Se dice cuando todo pintaba para desastre y, contra toda lógica, sale bien. Como cuando improvisás, se te cae el plan a pedazos y aun así zafás con una sonrisa. Tiene ese toque de suerte absurda, casi mística, de las que te hacen pensar: hoy el universo me hizo la gauchada.
"Che, con la camioneta patinando y el GPS tirando cualquiera, igual caímos al asado con el vino sano. Milagro en el río, posta."