Se dice cuando alguien maneja como un animal, a los tirones, frenando de golpe y doblando como si el volante fuera un martillo. Vamos, que conduce brusco y sin ninguna fineza, como si estuviera en la herrería dándole a los fierros. Ideal para bardear al amigo que te deja mareado y rezando en cada esquina.
"Che, el Nico maneja de herrero, boludo. Pegó un frenazo, se subió al cordón y casi aterrizamos en la vereda. Para el asado, mejor vamos en taxi y listo."