Se dice cuando adivinas lo que alguien está pensando o lo que va a hacer, como si le estuvieras leyendo la mente. Va en plan vacilón, para presumir de que lo tienes calado o de que ya te sabes sus mañas. No es literal, claro, pero queda fino para soltar un te conozco demasiado.
"Ya pues, ni hables, te vi la cara y supe que ibas a escribirle a esa chica. Te lo juro, puedo leerte el coco, causa."