Se dice cuando te queda apenas un culito de tereré, esa última tragadita triste que mirás y pensás: ¿me hago otro o me resigno? Es el instante de duda existencial del calor, con el termo ahí mirándote. Muy del Litoral, bien de chamigo, y duele más que quedarse sin hielo.
"Che, chamigo, dejaste una lágrima de tereré nomás. Con eso no se enfría ni el orgullo, andá y cargá el termo que hace un calorón."