Se dice cuando alguien va a toda leche, ya sea corriendo, conduciendo o haciendo algo con prisas y cero calma. También vale para alguien que va aceleradísimo, nervioso o pasado de vueltas, como si tuviera un motor dentro. Es muy de España y suena a exageración divertida, de las que se sueltan sin pensar.
"Tío, el repartidor venía ir que flipas, casi se lleva por delante el contenedor y encima me suelta que llega tarde al pádel."