Planazo clásico: ir de bar en bar tomando cañas, vinos o lo que caiga, y picando tapas en cada parada. Se hace en cuadrilla, sin prisas y con la excusa perfecta para charlar, reírse y acabar cenando sin haber “cenado”. En Castilla y León es casi deporte regional, y si te descuidas, sales rodando.
"Mañana nos vamos de tapeo por Valladolid: tú trae hambre y yo pongo la ruta. Empezamos con una cañita y acabamos discutiendo cuál bar pone la mejor tapa, con migas en la chaqueta y cero dignidad."