Se dice cuando sales de bares con la cuadrilla sin un plan serio, solo a dar una vuelta, echar unas risas y ver qué cae. Es como ir de poteo, pero con ese punto de ir a la aventura, de bar en bar, a ver a quién te cruzas y cómo acaba la noche. Suele oler a improvisación y a resaca.
"Hoy no cocino ni loco, quedamos a las ocho y nos vamos de pingo por el Húmedo, que siempre acaba saliendo algún plan raro."