Se dice cuando alguien va con todo, sin miedo y sin pensárselo demasiado: entra fuerte, con valentía y un puntito de descaro. Es ese modo de actuar de frente, a la brava, como diciendo: aquí estoy yo. Suele usarse para jugadas, decisiones o broncas donde no hay medias tintas.
"En la pachanga, Aitor fue a lo bravo, se llevó el balón entre dos y la clavó a la escuadra. Los del otro equipo se quedaron con cara de póker."