Se dice cuando alguien se pone a recordar a su manera y termina adornando todo, inventando hazañas o contando cosas poco creíbles. Vamos, que su memoria es más fantasiosa que real y te mete puro cuento para quedar como capo. En Santa Cruz suena bien para pinchar al que chamuyea sin vergüenza.
"El Ricky jura que en la fiesta se levantó a tres, pero ni bailó. Dejá pues, está haciendo memoria de lagarto otra vez."