Dicho bien catracho para cuando caminás o bailás tanto que terminás con los pies hechos leña. La idea es que el zapato ya no aguanta más y hasta se pone a llorar del trajín. Se usa para quejarse con humor después de una pateada larga o una noche de fiesta intensa.
"Fuimos al carnaval, nos pegamos la bailada y me tocó hacer llorar al zapato hasta las tres. Hoy ando en chanclas porque no siento ni los dedos, maje."