Se dice cuando te toca hacer una fila larguísima, de esas que parecen no avanzar nunca. Es como “hacer la media cola”, pero con más drama chileno: te quedas pegado esperando, mirando cómo la caja avanza a paso de tortuga. Sirve para quejarse con humor de trámites, súper o cualquier lugar lleno.
"Pasé al súper por una cosita y terminé formando la media fila. Avanzaba tan lento que me dio tiempo de pelarme, revisar el WhatsApp y arrepentirme de mi vida."