Se dice cuando estás sin plata, pero sin nada de nada, ni para el bus. Es la forma ecuatoriana de admitir que andas en modo austeridad total, rascando monedas del sofá y revisando bolsillos como arqueólogo. Sirve para bajarle drama a la pobreza momentánea y soltarlo con humor entre panas.
"Ñaño, no me invites al cine ahorita, estoy pelado de lana, ni para el canguil me alcanza. Mejor nos sentamos en la vereda a ver pasar la vida."