Se dice cuando alguien está especialmente simpático, suelto y con el puntito alegre, como si se hubiera tomado un par de vasos de clarete y le hubiera sentado de lujo. No es que vaya borrachísimo, es más ese rollo de buen humor y charla fácil. Muy de La Rioja, que aquí el vino también hace de lubricante social.
"Salimos de la bodega y el primo ya iba majo como un clarete, abrazando a medio pueblo y diciendo que la ronda la pagaba él, el figura."