Se le dice a alguien cuando está colgado, distraído o con la cabeza en cualquier lado, como si tuviera el bocho lleno de yuyos y no le entrara una idea clara. Es bien de charla cotidiana, medio en tono de reto cariñoso. Ideal para cuando alguien se va a Narnia en plena conversación.
"Che, Juan, dejá de estar lleno de yuyos, que la profe ya explicó tres veces y vos seguís mirando por la ventana como si nada."