Se dice cuando alguien está comodísimo, bien atendido o viviendo un momento de lujo, aunque sea en plan casero. Es como estar en tu palacio, sin preocupaciones y con todo a favor. Vale para una hamaca, un sillón o cuando te tratan como a la realeza. Suena exagerado y por eso tiene gracia.
"Mano, con esta hamaca, su chela heladita y la brisa, estoy hecho un rey. Que nadie me mueva de acá, ya fue."