Se dice cuando algo sale tan bien, tan prolijo o tan espectacular que parece armado para la tele, como si hubiera cámaras y producción detrás. Vale para una fiesta, un evento o hasta un plan improvisado que termina siendo un show. Es un elogio con tono de asombro, bien de charla cotidiana.
"Che, la fiesta en lo de Juan estaba de programa, cayó un DJ de la nada, hubo asado para medio barrio y encima tiraron fuegos artificiales."