Se dice cuando alguien va hecho un cristo: desaliñado, sucio o con una pinta de haber dormido en una cuneta. También vale para estar reventado después de una noche larga. Vamos, que no es tu mejor versión ni de lejos. Suena muy de casa, muy navarro, y tiene ese puntito de colleja cariñosa.
"Después de la fiesta, Juan cayó a la oficina con la camisa arrugada y ojeras de campeonato, estaba como un chandrío y aún olía a kalimotxo."