Se dice cuando alguien está facherísimo, bien vestido y con pinta de que se comió el mundo. Es como decir que está re lindo o re prolijo, listo para salir y levantar miradas sin hacer esfuerzo. Va para una persona, no tanto para cosas. Y sí, suena medio goloso, pero funciona.
Se usa para decir que alguien está muy atractivo, bien arreglado y con toda la facha, como para que todo el mundo se dé vuelta a mirarlo. Es como decir que está irresistible, dulcecito y listo para conquistar. Suena medio cursi, pero en el fondo es un piropo bien cariñoso y con harto sabor chileno.