Se dice cuando alguien anda en su elemento, tranquilo y contento, como si nada lo apurara. Es esa vibra de estar relajadísimo, fluyendo sin drama, como el agua que baja del monte. Sirve para hablar de alguien que se desconectó del ruido y se le nota en la cara. Y sí, da un poquito de envidia.
"Desde que el Pepito se fue pal campo, anda como agua de monte, matecito en mano y cero estrés, ni pesca los dramas."