Se dice cuando estás reventado, con cara de no haber dormido nada y el cuerpo pidiendo cama a gritos. Es como quedar medio seco y arrugado, igual que el chuño del altiplano, por eso la comparación. Sirve para después de una farra, una trasnochada o una semana pesada. Suena bien boliviano y bien gráfico.
"Anoche me quedé hasta tarde y hoy llegué a la U hecho bolsa, y mi compa me suelta: estás chuñudo, pues, andá a dormir de una vez."