En Nicaragua se dice cuando alguien anda bien relajado, tranquilo y sin estrés, como con el alma en modo hamaca. Es ese punto en el que ya no te importa el corre corre, solo querés estar en paz y disfrutar. Se usa mucho después de comer rico, pegarse un descanso o salir de un lío.
"Mano, después del masaje y ese cafecito quedé al alma, ni me hablés de trabajo hoy, mejor me tiro en la mecedora y ya."