Se dice cuando está cayendo un aguacero de esos que no perdonan, como si el cielo se hubiera ido de fiesta y amaneciera crudo. La idea es que llueve tanto que acabas empapado y medio derrotado, igual que después de una pachanga larga. Es muy de exagerar con humor, y funciona perfecto para quejarse.
"No inventes, iba a ir por unos tacos, pero está lloviendo hasta amanecer crudo y ya traigo los tenis nadando. Mejor me quedo aquí, ¿no?"