En Lara y en buena parte de Venezuela se dice cuando te pones a disfrutar algo con ganas, sobre todo bailando o vacilando en una rumba. Es meterte de lleno en el momento, sin pena y sin freno, como si esa canción te prendiera un switch. Si no le echas una nota, es que andas apagado.
"Chamo, apenas sonó el reggaetón en la rumba, le eché una nota durísimo y terminé sudado, sin voz y con los panas echándome broma."