Se dice cuando alguien se pone mandón y se cree el jefe de la vaina, como si fuera el presidente de la república. No es que vaya a gobernar de verdad, es más bien que agarra el control, reparte órdenes y quiere decidirlo todo. Suele ir con burla, pero a veces también con admiración.
"Chamo, deja el drama, que apenas llegaste y ya le estás echando un presidente a la parrilla, a la música y hasta a quién se sienta dónde."