Se dice cuando alguien está exagerando o dramatizando una situación, como si le estuviera echando chile de más a los tacos hasta que ya ni se disfruta. Vamos, que está adornando el cuento y haciéndolo más grande de lo que fue. Muy norteño y bien gráfico, porque aquí el chile se respeta, pero sin pasarse.
"Ya bájale, compadre, no le eches tanto chile al asunto, nomás se ponchó la llanta y ya andas diciendo que casi nos morimos en la carretera."