Se dice cuando a alguien le agarra un antojo brutal por algo y se le va la vida en eso, casi como obsesión momentánea. Puede ser por comida, por una rumba, por una jeva o por cualquier plan que te tenga prendido. Es bien de calle y suena a que ya estás decidido, cueste lo que cueste.

"En la rumba, Luis le echó camella a las empanadas y no paró hasta que se bajó como cinco, todo sudado y feliz."

¿Te gusta nuestro diccionario?

Además de rebuscar expresiones cañoneras, también contamos chistesitos.

Échale un ojo, si no te ríes en 10 segundos, te hacemos un descuento.

Tu cesta: 0,00 € (0 productos)
Imagen del producto

Tu Carrito de Magia

Tu carrito está vacío. ¡Adopta un Magikito!