Se dice cuando alguien se pone a hablar de más y empieza a inventar, exagerar o adornar la historia para verse bien o para que suene más épica. Vamos, que está echando puro cuento y se avienta un chorote bien largo. Sirve para bajarles el humo sin pelearte, nomás con tantita carrilla.
"En la peda, el Beto ya andaba echando el chorote: que según él conoce al alcalde y que le prestaron una troca blindada pa’ ir por tacos. Ajá, sí, cómo no."