Se dice cuando alguien se avienta un discurso larguísimo, con pura labia y muchas vueltas, pero sin llegar al punto. Es como hablar por hablar para marear a la banda o zafarse de una respuesta clara. Muy típico en clases, juntas y cuando alguien anda vendiendo humo. Y sí, desespera sabroso.
"El compa nomás se echó el choro en la junta, que si el plan, que si el futuro, y al final nadie supo quién iba a hacer qué ni pa’ cuándo."