Se dice cuando alguien te saca toda la guita, ya sea porque te cobró carísimo, te encajó algo o te hizo gastar de más. Te deja sin un mango, con la billetera planchada y cara de ¿qué hice?. En Córdoba se usa mucho para compras, salidas y cualquier situación que te deje seco. Y sí, duele.
"Che, entré a comprar dos boludeces y el del local me dejó liso, salí con una remerita y sin un mango, ni para el bondi me quedó."