Se dice cuando te pegas una caída brígida y bien aparatosa, de esas que suenan fuerte y te dejan el orgullo por el suelo. No es un resbalón piola, es un porrazo con show, a veces hasta con público. Muy chileno y bien gráfico, porque te imaginas el golpe al tiro.
"Venía haciéndome el canchero en la vereda y me di un costalazo brígido, quedó la media risa, así que después lo arreglamos con unas chelas."