Se dice cuando alguien te suelta una pista, un aviso o una información importante y tú te quedas a uvas, sin pillar la indirecta. Luego, horas o días después, te cae la ficha y piensas: ah, que eso era el jamón. Vamos, que te lo dieron mascadito y aun así llegaste tarde.
"Ayer el profe nos dio el jamón del examen y yo ahí, mirando al techo. Hoy en el bus me cayó la ficha y dije: madre mía, si lo tenía clarísimo."