En Cantabria se dice de alguien que se pone a hablar sin freno, como si tuviera un botón de charla infinita y no supiera apagarlo. Vale para el pesado que enlaza tema tras tema, el que se enrolla con batallitas o el que te suelta un monólogo sin venir a cuento. Útil y un pelín cruel, la verdad.
"Entró el Juancar a por un corto y se puso a dar al botón que flipas, que si el curro, que si el Racing y hasta el drama del perro con las garrapatas."