Se dice de alguien con carácter firme, cabezota y muy leal, de los que no se rajan ni a la de tres. Va con ese rollo de orgullo cántabro, como si llevara el Cantábrico en el pecho: aguanta, insiste y se mantiene en su sitio pase lo que pase. Vamos, que convencerle es misión imposible.
"Luis tiene corazón cántabro: le dices que cambie el plan y nada, sigue con su idea aunque caiga una granizada y el bar cierre temprano."