Dicho para señalar a quien va dando lecciones y repartiendo consejos como si fuera gurú, pero luego no se aplica el cuento ni de broma. Vamos, que predica mucho y practica poco. Se usa con ironía para dejar en evidencia la hipocresía, y entra perfecto cuando alguien se pone moralista sin tener la casa en orden.
Dicho popular para señalar a quien va repartiendo lecciones y consejos como si fuera gurú, pero luego en su vida no aplica ni uno. Vamos, que predica mucho y se lo curra poco. Se usa con ironía, a veces con cariño y a veces con pullita, cuando alguien te suelta la charla y está igual o peor.