Se usa cuando a alguien le toca pringar con un problema, una bronca o una responsabilidad chunga que nadie quiere. Puede ser comerse la culpa, hacer el curro sucio o aguantar las consecuencias de la cagada de otro. Vamos, que te comes el marrón mientras el resto se hace el loco tan tranquilo.
Se dice cuando te toca cargar con un lío gordo, una bronca o una responsabilidad que ni te iba ni te venía, pero te la encasquetan igual. Vamos, que te comes el problema de otro y encima te miran a ti. Muy de curro, de familia y de cualquier marrón que aparezca sin avisar.