En Chile se usa chépica para hablar de un golpe o bofetada bien dada, casi siempre en la cara y con harto sonido. No es un toquecito cariñoso, es de esas manos que te dejan marcados los dedos y te acomodan las ideas al instante. Suena gracioso, pero cuando te llega una chépica se te pasa la risa al tiro.
En Bolivia se usa para hablar de billetes de baja denominación, esos que casi ni te alcanzan para una salteña pero igual salvan cuando necesitas cambio. Suele decirse con un tono medio resignado, como aceptando que la billetera está flaquita. Es de esas palabras que te recuerdan que la economía no siempre está de tu lado.