En Argentina, birome es la forma clásica de decir bolígrafo o lapicera. Viene de Biro, el apellido del inventor, y quedó como nombre genérico, como si fuera marca. La pedís en el cole, en la oficina o en el kiosco, y siempre hay una que desaparece misteriosamente. Simple, útil y bien argenta.
"Che, ¿me prestás una birome? Tengo que firmar esto ya, y la mía se murió justo cuando arrancó el bondi para Bariloche."