Se dice cuando alguien hace un desmadre en serio o se mete en un lío a lo grande, sin discreción ni tantita pena. Es como pasar de cero a caos en dos segundos y dejar a todos con cara de ¿qué acaba de pasar? Muy de cantina, fiesta o pleito, y sí, tiene su encanto.
"Paco la armó de a derecho en la fiesta: cayó con mariachi, se subió a la mesa y terminamos bailando en la fuente con los vecinos echando chisme."