Se dice cuando alguien anda asustado, nervioso o bien preocupado, como si hubiera visto un fantasma. No es que esté enfermo de verdad, es más la cara y la actitud de que algo se viene encima. Se usa mucho cuando te sentís con mala suerte, con el Jesús en la boca o esperando una regañada.
"Desde que le dijeron que hoy revisan planillas, el maje anda pálido, ni pupusas quiso y solo pasa viendo el celular como que lo van a llamar del jefe."