Se dice de alguien que está totalmente desorientado, sin idea de qué pasa o qué tiene que hacer. Es una comparación bien argentina, porque un pingüino en una sala de tango no pega ni con cola. Sirve para reírte un poco del despiste ajeno o del tuyo, sin mala leche.
"Che, en la reunión le pidieron a Juan que comparta pantalla y quedó más perdido que pingüino en sala de tango, tocando todos los botones menos el correcto."