Se dice de quien anda bien metido en el chisme del pueblo o del barrio, pendiente de quién se peleó, quién tronó con quién y qué dijo la tía en la comida. Es más estar de metiche y de oreja que atender lo suyo. Muy de reunión familiar, plaza o tiendita. Y sí, engancha sabroso.
"Nomás llegó a la plaza, se compró una nieve y ya andaba en el chisme michoacano, preguntando quién se fue con quién y por qué la comadre anda brava."