Se dice de alguien que está terco mal, empecinado y sin ganas de aflojar, aunque le tires argumentos, consejos o le muestres que está pifiando. Es como andar con el capricho clavado y no dar el brazo a torcer ni por casualidad. Muy de decirlo cuando alguien se pone pesado con una idea.
"Mirá a Juan, anda con el dedo duro que quiere ir en sandalias en pleno invierno. Le dije mil veces que se va a congelar, pero ni bola."