En el Zulia se dice cuando alguien se aprovecha de una situación o de una persona con todo el descaro del mundo, sin pena y sin disimular. Es el típico que se pega, estira la mano y encima actúa como si fuera lo más normal. Suena medio en broma, pero lleva su puyita de crítica.
"El chamo llegó por una noche y ya va por la tercera semana, comiéndose todo y sin poner ni pa' la gasolina. Ese sí sabe usar el ramplán."