Se dice de alguien que anda de coqueto por todos lados, tirando el rollo a quien se deje, como si el cariño se pudiera comprar con labia, tragos o pura pose. Va más de ligar por ligar que de algo serio. Suena medio burlón y bien de compas, para exhibir al que no se está quieto ni tantito.
"Mira al José, otra vez anda comprando amor en el antro, ya le invitó un trago a media pista y ni se sabe sus nombres."