Se dice cuando alguien se mueve con una confianza brutal en un sitio que no es suyo, como si fuera el dueño de la vuelta. Entra, se sienta, opina y hasta abre la nevera sin pedir permiso. Puede sonar gracioso o medio descarado, según el tono y la confianza que haya.
"Llegó el pana de visita y ya estaba en el sofá con el control, sirviéndose refresco y preguntando si había postre. Chamo, ese sí anda como Pedro por su casa."