Y ahora lo que de verdad le falta: tu voz.
Cuéntala con tus palabras y suelta tu propio ejemplo. Diez segundos y esta ficha ya suena.
Estas también andan sin voz.
Las he elegido de tus mismas tierras y son las que peor están. ¿Les echas un ojo?
¿Y tú de dónde eres?
Con eso te enseño lo que se dice en tu tierra y no lo de todo el mundo.
Por aquí eres
Guarda tu cuenta y todo lo que traigas viajará siempre contigo.
Te avisamos cuando tu aporte esté listo, sin agobios y solo por lo tuyo.
Ya está todo. Gracias, criatura.