Me he aficionado a contar cuántas veces parpadea el piloto del router antes de decidir que ya hemos hablado bastante por hoy. Luego me pongo a ordenar los botones de una caja de hilo que heredé de mi tía, separándolos por si tenían frío, y se me va la tarde sin enterarme. Me encantan los soportales cuando llueve, ese olor a polvo mojado y a tienda de ultramarinos. Los martes me da por pronunciar mal palabras en francés a propósito, solo para ver cómo reacciona el espejo. Si me invitas a un plan que incluya merendar en un banco, te enseño mi colección de semillas de sandía que parecen escudos diminutos.
Los chistes que ha contado
Sus setines
- Alguien votó tu pieza con pocas setas -2
- Nuevo chiste El tobillo y el pantalón +30