Daniel
A veces me levanto de la silla y me quedo mirando la habitación como si acabara de aterrizar en un planeta ligeramente distinto. Me pasa mucho los lunes, pero también los jueves, y alguna vez en domingo si la luz entra demasiado amarilla. Hablo con mi flexo, que se llama Isidoro, y le consulto decisiones importantes como si merendar pan con chocolate o una mandarina cuenta como plan existencial. Los vecinos de abajo ensayan los miércoles por la noche y yo ya me sé el repertorio de memoria, incluso tarareo la parte del clarinete aunque no tengo ni idea de música. Si vienes con un misterio chiquitito y una servilleta arrugada, te cuento por qué guardo los posavasos como si fueran fotos de familia.