Sopa flotona en honor a Arquímedes
RecetaHoy cocinamos una sopa que es un experimento comestible: un caldito calentito y un montón de cositas que flotan con más dignidad que un barco en un día bueno. Tú miras el bol y dices: “vale, aquí hay física pero también merienda”.
Ingredientes:
- 1 litro de caldo de pollo o de verduras (el que te mole más)
- 1 zanahoria en daditos pequeñines (para hacer “boyas” naranjas)
- 1 puñado de guisantes (bolitas flotapop, si son congelados también valen)
- 100 g de pasta pequeña: estrellitas, letras o fideos cortitos (la tripulación)
- 2 rebanadas de pan del día anterior, en cubitos (picatostes navegantes)
- 2 huevos (opcional, pa hacer “islas” huevonas)
- Un chorreoncito de aceite de oliva
- Sal, pimienta y una pizquita de pimentón o cúrcuma si te apetece darle colorcito
- Opcional pa la gente con arte: un puñadito de queso rallado
Preparación:
Pon el caldo a calentar y cuando se vea bien alegre mete la zanahoria y los guisantes. Que hiervan suave hasta que la zanahoria esté tiernecita pero no rendida del todo.
Echa la pasta y deja que se haga a su ritmo.
En una sartén aparte, tuesta los cubitos de pan con aceite, sal y un toquecito de pimentón. Se quedan doraditos y luego flotan como campeones.
Si quieres el huevo, hazlo poché directamente en la sopa con el fuego suave, o bátelo pa que se formen nubecitas.
Sirve la sopa, deja caer los picatostes al final y, si te apetece, remata con una lluvia de queso. Verás cómo unas cosas flotan, otras se quedan a medias y tú te vuelves el capitán de la cuchara.
Consejo del bosque: no remuevas a lo bestia, que hundes la flota. En la sopa y en la vida, a veces el truco es menear el asunto con suavidad y dejar que cada cosa encuentre su nivel.