Del polvo al tubo
HistoriaAndando por el bosque hemos visto tubito de pasta de dientes enganchado en una zarza, como si el bosque dijera: “eh, humanos, que vuestra civilización se os está cayendo del bolsillo”.
Y nos dio por tirar del hilito: ¿desde cuándo a los humanos les ha dado por frotarse los dientes con cremas raras?
¿Qué es la pasta de dientes realmente?
Es cualquier mezcla pensada para limpiar los dientes. Antes de que existiera la típica pasta en cremita que tenemos hoy en día, lo que había era polvo. En el Antiguo Egipto ya usaban polvos con ingredientes abrasivos (tipo minerales triturados) que rascaban la suciedad. A veces también metían cosas aromáticas, así que ya ves que todo este misterio no es nada nuevo.
En el siglo XIX, algunas marcas vendían dentífrico en tarros, en plan crema que cogías con el dedo o con el cepillo. Pero eso era de todo menos higiénico... compartías tarro y sin darte cuenta montabas una fiesta de microbios con entrada gratis para todos.
¿Quién tuvo la idea del tubo pa la pasta de dientes?
La idea de meterla en un tubo viene de finales del siglo XIX, cuando se empezó a copiar el formato de los tubos de pintura. Se suele citar al dentista Washington Sheffield (de EEUU) como el popularizador supremo de la pasta de dientes en tubo. Y es que el tubo era un invento de higiene práctica: tapar, guardar, no meter el dedo y no invitar a media ciudad a formar parte de tu tarro.
Moraleja Magikita: cuando algo pasa de tarro compartido a tubo con tapa, no es solo diseño… es aprender a cuidarse con más cabeza. Hoy, ¿qué parte de tu vida necesita un formato más higiénico, con límites claros y un tapón bien puesto?